Divulgación y vida cotidiana: final de curso
Para esta última tarea he elegido la opción de divulgación, y me ha hecho pensar bastante en mi propia relación con el conocimiento fuera del aula. A la cual ánimo a cualquiera que lea esto a reflexionar sobre ella.
Yo diría que sí soy consumidora de divulgación, y bastante habitual. Me muevo sobre todo entre podcasts y vídeos de YouTube, porque me permiten acompañar ideas complejas en momentos muy cotidianos (caminar, cocinar, viajar en medios de transporte, estar en el gimnasio…). También leo artículos más breves cuando quiero profundizar en algo concreto, aunque reconozco que el formato largo a veces me cuesta más fuera del contexto académico y en mis ratos libres, ya que si no mi cerebro acabaría frito.
En cuanto a los temas, muchos están bastante cerca de mi línea de interés y de lo que podría ser mi futura tesis —todo lo relacionado con la filosofía contemporánea, la tecnología, la subjetividad y el capitalismo de plataformas—, pero también consumo divulgación más «lejana»: antropología, historia de la ciencia, ecología, viajes, naturaleza, salud, política, arte, cultura… Últimamente escucho mucho en Spotify a «Punzadas sonoras», que son dos chicas amigas y filósofas que reflexionan sobre temas de actualidad con un tono bastante ameno. Canales y producciones así, como sabréis y para vuestras disciplinas, hay miles y muy buenos.
También creo que hay algo muy fértil en moverse entre lo cercano y lo inesperado, porque ahí es donde a veces aparecen conexiones nuevas.
Sobre la producción de divulgación, me lo planteo como una posibilidad real. Me interesa mucho la idea de traducir problemas filosóficos complejos a un lenguaje accesible sin perder rigor. No como simplificación, sino como ejercicio de claridad. En ese sentido, el blog de la asignatura ha sido una especie de laboratorio: un espacio donde probar cómo se puede escribir de otra manera sin dejar de pensar en serio.
¿Lo mantendría? Creo que sí, aunque probablemente no con la misma constancia. Más bien lo imaginaría como un cuaderno abierto, donde ir dejando ideas sueltas, lecturas y pequeñas reflexiones. Algo vivo, no académico en sentido estricto, pero tampoco completamente informal. De hecho, tuve un profesor en un máster que nos aconsejaba casi diariamente disponer de algo así para nuestra profesión.
Yo tiendo a hacerlo mucho a través de los procesos íntimos de escritura sobre el papel y a tener 7913605 libretas repletas, así que quizá va siendo hora también de digitalizar estas cuestiones y pruebe con algo que nazca con más sello y seguridad.
Y ya, con esto, cierro esta última tarea, muchas gracias por todo el material compartido Joaquín. Lo guardaré conmigo.
Saludos también a todo el mundo y ánimo con vuestras investigaciones!
🤞🏻💪🏻 🚀
"creo que hay algo muy fértil en moverse entre lo cercano y lo inesperado, porque ahí es donde a veces aparecen conexiones nuevas" qué interesante esto que comentas. Totalmente de acuerdo y nunca lo había visto así, la divulgación como fuente de serendipias.
ResponderEliminarMe alegro de que el curso te haya animado a acercarte más a digitalizar tus libretas ;-)
Aquí terminamos. Muchas gracias por tu participación en el curso y suerte con la tesis